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QBO Skyhomes en Rohrmoser: la historia del edificio que cambió la zona

11 sept
13 min de lectura

Actualizado: hace 4 días

Vista de la fachada de QBO Skyhomes en Rohrmoser, destacando su posición frente a los espacios verdes y árboles del Parque del Café.
Perspectiva arquitectónica de la fachada de QBO Skyhomes frente al Parque del Café. 

Hay edificios que simplemente ocupan un terreno.

Y hay otros que terminan formando parte de la identidad del lugar donde fueron construidos.


QBO Skyhomes en Rohrmoser pertenece a esta segunda categoría.


Hoy resulta difícil imaginar el entorno del Parque del Café sin la silueta vertical de QBO. Sus torres, sus grandes superficies acristaladas y su posición frente a uno de los espacios verdes más característicos de Rohrmoser hicieron que el proyecto adquiriera rápidamente una presencia urbana muy particular.

Pero detrás de QBO hay una historia que resulta incluso más interesante que el edificio terminado.


Es la historia de una empresa que durante décadas estuvo asociada principalmente con carreteras, puentes, infraestructura y grandes obras de ingeniería, y que decidió trasladar parte de esa experiencia a un terreno completamente diferente: la construcción de ciudad.

Y es también la historia de un Rohrmoser que comenzaba a dejar atrás el modelo exclusivamente residencial para convertirse en uno de los nuevos polos de vivienda vertical de San José.



De las carreteras a la ciudad: el camino de H Solís


Corporación H Solís fue fundada en 1962 por Hernán Solís y construyó su trayectoria principalmente alrededor de la ingeniería y la infraestructura. La empresa señala actualmente que acumula más de seis décadas de actividad y más de 1.000 proyectos, incluyendo carreteras, puentes, aeropuertos y otras grandes obras.

Durante décadas, hablar de H Solís significaba hablar de infraestructura de gran escala.

La empresa desarrolló una capacidad industrial particularmente importante alrededor de materiales, concreto, asfalto, prefabricados, maquinaria y ejecución de megaproyectos. Actualmente la propia corporación señala que ha construido aproximadamente 1.000 kilómetros de carreteras y más de 500 puentes, aunque sus cifras históricas publicadas han ido variando según el período y la forma de contabilizar sus proyectos.


Ese origen resulta fundamental para entender QBO.

Porque construir un edificio residencial de gran altura no significó para H Solís abandonar su identidad como empresa constructora. En cierta forma significó trasladar esa capacidad técnica desde la infraestructura pública hacia la infraestructura urbana privada.


El cambio comenzó a hacerse visible a mediados de la década de 2010, cuando H Solís empezó a desarrollar proyectos inmobiliarios de mayor escala.

Una investigación académica del Tecnológico de Costa Rica realizada durante la construcción de QBO describe precisamente ese momento como una incursión relativamente reciente de H Solís en el sector inmobiliario, junto con proyectos en otras zonas del Valle Central.


La transición, por lo tanto, no fue:


carreteras → apartamentos.


Fue algo mucho más interesante:


infraestructura → ingeniería → construcción de gran escala → desarrollo inmobiliario → construcción de ciudad.



¿Qué experiencia vial terminó reflejándose en QBO?


Vista general del sitio de excavación y avance de obra en el proyecto residencial de H Solís en Rohrmoser, mostrando la magnitud logística de la estructura.
Trabajos de cimentación y colocación de acero de refuerzo en la zona de fundaciones de QBO Skyhomes (29 de diciembre de 2015).

Aquí existe una lectura que pocas veces se hace cuando se observa QBO.


El edificio no parece concebido simplemente como una torre residencial colocada sobre un terreno.

La escala del proyecto es más cercana a la lógica de una obra de infraestructura.

La documentación técnica del proyecto elaborada durante su construcción muestra la complejidad de la ejecución: grandes volúmenes de concreto, uso de bombas telescópicas, grúas, planificación específica de los tiempos de izaje y sistemas de encofrado para muros y columnas.

El estudio realizado en QBO incluso analizó específicamente la productividad de las operaciones de colocación de concreto y encofrado, identificando desafíos relacionados con la llegada del concreto, la coordinación de las cuadrillas, el uso de grúas y la logística vertical dentro del proyecto.

Es decir, debajo de la imagen de lifestyle que terminó caracterizando a QBO existía una operación constructiva de una escala muy considerable.

La experiencia previa de H Solís en proyectos de infraestructura ayudaba precisamente a resolver ese tipo de problemas:


cómo mover materiales,

cómo coordinar grandes equipos,

cómo trabajar con concreto,

cómo organizar procesos repetitivos,

cómo controlar tiempos,

cómo ejecutar estructuras de gran dimensión.

El resultado fue un edificio residencial que, en muchos sentidos, fue construido con la mentalidad de una gran obra de ingeniería.



QBO apareció en un momento muy particular de Rohrmoser


Para entender por qué el proyecto tuvo tanta repercusión hay que mirar el contexto.

A mediados de la década de 2010, Rohrmoser ya no era solamente aquel barrio de casas grandes, jardines y calles arboladas que durante décadas había caracterizado al oeste de San José.


La densificación comenzaba a tomar fuerza.

QBO apareció precisamente en ese momento de transición.

Un análisis del mercado inmobiliario publicado en 2016 identificaba a Q-BO como una de las grandes obras residenciales que estaban por llegar al centro de San José, con aproximadamente 280 unidades previstas en ese momento.

Y posteriormente la documentación técnica del proyecto registra 294 apartamentos, alrededor de 47.000 m² de construcción, dos torres residenciales, una torre de parqueos, dos niveles de sótano, piscina, locales comerciales y áreas de amenidades.


La propia H Solís presenta actualmente el proyecto como un desarrollo de más de 300 unidades y aproximadamente 50.000 m² de construcción, además de destacar que recibió una distinción en los Premios Nacionales CEMEX como residencial destacado de Costa Rica.


Las diferencias entre las cifras corresponden a las distintas etapas y fuentes del proyecto, pero todas muestran una realidad común:


QBO nació como un desarrollo residencial extraordinariamente grande para su momento.



QBO Skyhomes en Rohrmoser: vender una nueva forma de vivir


Vista de las grúas torre y la infraestructura de soporte durante la fase constructiva de QBO Skyhomes en Rohrmoser (5 de abril de 2016).
Registro fotográfico del 5 de abril de 2016 que muestra la instalación de grúas torre y el avance de la obra gris en el sitio de construcción del Condominio QBO (QBO Skyhomes) en Rohrmoser.

La verdadera innovación de QBO no estaba únicamente en construir más alto.

Estaba en cambiar lo que se esperaba de un condominio.

Materiales de conceptualización y comercialización del proyecto describían a QBO como una propuesta de “lujo urbano” basada en la integración y no simplemente en el aislamiento. La propuesta incluía espacios comerciales, coworking, sky bar, sky jacuzzi, biblioteca de objetos y salones para eventos.

Ese planteamiento es importante.

Tradicionalmente, el condominio de alta gama se había vendido alrededor de conceptos como privacidad, exclusividad y seguridad.


QBO introducía otra idea: tener más vida alrededor de la vivienda.


El concepto no era encerrarse dentro de una torre.

Era vivir en ella y, al mismo tiempo, mantener una relación constante con la ciudad.

En la documentación de conceptualización de QBO aparece incluso una idea particularmente reveladora: reinterpretar el lujo desde la exclusividad hacia la inclusión, buscando espacios que generaran encuentro, comunidad e integración.

En retrospectiva, esta idea anticipaba buena parte de lo que hoy entendemos por vivienda urbana contemporánea.



El perfil del comprador de QBO


La propuesta comercial también ayuda a entender quién debía sentirse atraído por el proyecto.

Los materiales del proyecto lo situaban como una vivienda para quienes buscaban una experiencia urbana, con acceso a servicios, espacios de trabajo y amenidades. En el mercado actual, esa misma lógica continúa asociándose con profesionales, parejas, ejecutivos e inversionistas que buscan combinar vivienda, conectividad y servicios.

El precio inicial también resulta significativo.


El material comercial de QBO de la época promocionaba apartamentos en Rohrmoser desde aproximadamente $105.000, un nivel de entrada que permitía ampliar considerablemente el mercado potencial frente a la idea tradicional del apartamento de lujo de gran superficie.


Eso ayudó a que QBO no se dirigiera exclusivamente a familias tradicionales.

También podía atraer a:


profesionales que querían vivir cerca de sus centros de trabajo, parejas jóvenes,

personas que buscaban reducir desplazamientos, compradores que querían un apartamento como inversión, y un nuevo residente urbano que valoraba más la ubicación y los servicios que una gran cantidad de metros cuadrados.


La rapidez con la que el proyecto logró instalarse en la conversación inmobiliaria de San José parece estar relacionada precisamente con esa combinación de producto, ubicación y concepto. Las fuentes disponibles permiten hablar de una fuerte aceptación comercial temprana, aunque no existe una cifra pública suficientemente sólida para afirmar que toda la preventa se agotó en determinado número de días.

Y quizás eso sea incluso más interesante.


Porque el verdadero éxito de QBO no se puede medir solamente en cuántas unidades vendió. También se mide en cuánto cambió la percepción del lugar.



Una arquitectura pensada para ser reconocible


Opción histórica de construcción: Registro fotográfico de la fase constructiva de QBO Skyhomes, evidenciando el uso de grúas y la magnitud de la estructura de concreto en desarrollo.
Proceso constructivo de la estructura de concreto de QBO Skyhomes, mostrando la fachada noroeste con el despliegue de grúas torre, sistemas de encofrado y avance en altura durante la etapa ejecutada por H Solís el 3 de julio de 2016.

QBO no intentó desaparecer dentro del paisaje de Rohrmoser.

Todo lo contrario.

La geometría del conjunto y la separación de sus volúmenes hicieron que el edificio adquiriera rápidamente una identidad propia.

La documentación técnica registra tres componentes principales: dos torres residenciales y una torre destinada a estacionamientos.

El conjunto alcanza aproximadamente 20 niveles en su estructura vertical y concentra cientos de apartamentos alrededor de una amplia infraestructura común.

Pero probablemente su característica urbana más importante sea otra:


su posición frente al Parque del Café.


QBO no está simplemente cerca de un parque.

Está construido mirando hacia él.

Y eso cambia completamente la experiencia de la arquitectura.

Una torre puede tener una vista.

Otra cosa muy distinta es tener delante un espacio verde que ya formaba parte de la memoria urbana de la zona.



Amenidades que anticiparon el nuevo estilo de vida urbano


Opción de amenidades y lifestyle: Vista de la piscina y área social de QBO Skyhomes en Rohrmoser, parte de la infraestructura de amenidades que integra el concepto de vida urbana del condominio.
Área de la piscina y zona de esparcimiento en el complejo residencial QBO Skyhomes en Rohrmoser, destacando la piscina alargada, el muro de piedra ornamental y el diseño de las amenidades al aire libre. 

Cuando QBO apareció, algunas de las amenidades que hoy parecen habituales todavía eran relativamente novedosas en el mercado residencial costarricense.

La propuesta incorporaba piscinas, gimnasio, espacios sociales, coworking y otras áreas destinadas a extender la experiencia de la vivienda más allá del apartamento. Materiales comerciales de la época destacaban, entre otras cosas, piscina semiolímpica, sky gym, bar inglés y sauna.

La lógica era sencilla:


si el apartamento es más compacto, parte del espacio que antes pertenecía exclusivamente a la vivienda puede desplazarse hacia las áreas comunes.

El edificio se convierte entonces en una extensión de la casa:


Una oficina.

Un gimnasio.

Un lugar para recibir amigos.

Un espacio para relajarse.

Un lugar para encontrarse con otras personas.


Esta lógica sigue siendo una de las razones por las cuales QBO mantiene atractivo en el mercado de alquiler y venta.



El Parque del Café: un lugar con más historia de la que parece


Vista de la obra gris de QBO Skyhomes en Rohrmoser a través de la vegetación del Parque del Café, reflejando la relación directa del proyecto con el espacio público verde (3 de julio de 2016).
Vista parcial de la estructura en construcción de QBO Skyhomes encuadrada a través de los árboles del Parque del Café en Rohrmoser, registrada el 3 de julio de 2016.

Hay algo particularmente especial en la relación entre QBO y el Parque del Café.

Quien observa hoy la zona podría pensar que el parque simplemente quedó entre los nuevos edificios.


Pero su historia es anterior a la actual ola de verticalización.

El Parque del Café es un espacio público municipal de aproximadamente 18.575 m², ubicado en Rohrmoser, entre Pavas y Mata Redonda. La documentación municipal lo identifica como terreno destinado a parque y de propiedad de la Municipalidad de San José.


Y allí aparece una segunda capa de memoria.

Dentro del parque existe un monumento relacionado con la historia del café y una escultura de Gonzalo Fernández de Oviedo, colocada décadas atrás y posteriormente restaurada. La Nación documentó en 2017 la restauración de la escultura y señaló la dificultad que tuvo la municipalidad para reconstruir la historia exacta del monumento.

Una investigación histórica del espacio también registra una placa vinculada con los 200 años de la primera exportación de café de Costa Rica y el monumento a Fernández de Oviedo, donado en 1978.


Por eso, el Parque del Café funciona casi como una pequeña cápsula de memoria urbana: Primero estuvo la ciudad antigua.

Después llegó el barrio residencial.

Más tarde apareció la densificación.

Y finalmente, QBO se levantó frente al parque.



Cuando el edificio se convierte en parte de la historia del parque


Fotografía de los jardines, árboles y el monumento conmemorativo del Parque del Café con la torre de QBO Skyhomes asomándose al fondo (5 de septiembre de 2017).
Vista interior del Parque del Café en Rohrmoser el 5 de septiembre de 2017, mostrando los árboles del espacio público, el monumento conmemorativo con la escultura de Gonzalo Fernández de Oviedo y la silueta del edificio QBO Skyhomes al fondo. 

Aquí es donde la relación entre ambos lugares se vuelve particularmente interesante.

Durante décadas, el parque fue parte de la identidad del barrio.

Hoy QBO también forma parte de esa identidad.

El edificio ya no puede entenderse únicamente como una construcción inmobiliaria.

Desde determinados puntos de Rohrmoser, el parque y las torres forman una misma escena urbana.


Los árboles del parque proporcionan una escala humana frente a la verticalidad.

Y QBO, a su vez, funciona como una especie de telón arquitectónico que enmarca el espacio verde.

Por eso me parece más apropiado hablar de una relación de contrapunto que de oposición.


El parque representa permanencia.

QBO representa transformación.

El parque conserva memoria.

QBO representa la nueva ciudad.


Y ambos juntos explican bastante bien lo que ha ocurrido en Rohrmoser durante las últimas décadas.

Incluso existe evidencia de que los residentes de QBO han utilizado el propio Parque del Café para actividades comunitarias. En 2022, la administración de Condominio Residencial QBO Skyhomes solicitó autorización municipal para realizar una actividad en el parque.


Ese pequeño dato administrativo dice algo importante:

el parque dejó de estar simplemente frente al edificio y pasó a formar parte de su vida cotidiana.



QBO como símbolo de la transformación de Rohrmoser


Cuando se analiza el desarrollo reciente de Rohrmoser, QBO aparece casi inevitablemente como uno de los puntos de inflexión.

No porque haya sido la primera torre de la zona.

Sino porque representa muy bien el momento en que la vivienda vertical dejó de intentar copiar el modelo tradicional de barrio y comenzó a proponer otra forma de vida.


El proyecto fue concebido para aprovechar la proximidad del parque, la conectividad, el comercio y la actividad urbana.

Y eso coincide con una transformación que posteriormente se ha hecho mucho más visible.


Hoy Rohrmoser tiene más restaurantes, cafeterías, servicios, oficinas, comercio de proximidad y nuevos proyectos residenciales.

Un análisis reciente de la evolución comercial de la zona incluso registró un aumento muy significativo de las patentes comerciales, mientras la Municipalidad identifica un proceso de creciente densificación alrededor de Rohrmoser y Nunciatura.

No es casualidad.

Cada nueva torre trae población.

La población genera demanda.

La demanda atrae comercio.

El comercio genera actividad.

Y esa actividad vuelve más atractiva la zona.

QBO fue uno de los edificios que ayudaron a poner en marcha ese ciclo.



La influencia de QBO va más allá de sus propias paredes

Uno de los indicadores más interesantes del éxito arquitectónico de un edificio no es cuántas personas viven en él.

Es cuántos proyectos posteriores terminan siguiendo una lógica parecida.

Después de QBO, la vivienda vertical de Rohrmoser comenzó progresivamente a incorporar conceptos que antes parecían secundarios:

amenidades,

espacios de trabajo,

comercio,

grandes áreas sociales,

vistas,

relación con parques,

y una mayor integración con la vida cotidiana del barrio.

El propio H Solís evolucionó posteriormente hacia una estrategia inmobiliaria que su sitio oficial describe como orientada a contribuir a la renovación de la vida urbana mediante proyectos que integran vivienda, urbanismo, eficiencia y actividad de ciudad.

En otras palabras:


QBO no fue solamente un edificio construido por H Solís.

Fue también una experiencia que ayudó a consolidar su transformación de constructora de infraestructura hacia desarrolladora inmobiliaria.



Un edificio que envejece en una zona que sigue cambiando


QBO ya no es un proyecto nuevo.

Y eso es precisamente lo que empieza a hacerlo interesante desde una perspectiva histórica.

Hoy podemos observarlo con cierta distancia.

Podemos preguntarnos si sus ideas funcionaron.

Y la respuesta parece estar en buena medida frente a nosotros.

El entorno que alguna vez rodeó a una nueva torre residencial se ha transformado en un ecosistema urbano mucho más complejo.

Aparecieron más edificios.

Más restaurantes.

Más cafeterías.

Más oficinas.

Más habitantes.

Más servicios.

Y una demanda constante de apartamentos tanto para vivir como para alquilar.

La propia permanencia de QBO dentro de ese mercado es significativa.

Ya no se vende únicamente como una novedad.

Se vende como una ubicación conocida.

Como un edificio reconocido.

Como una referencia.

Como un lugar en el que mucha gente ya imagina su vida.

Eso es lo que convierte a una obra inmobiliaria en un ícono.



QBO hoy: más que una dirección


Cuando una persona dice actualmente:


“Quiero vivir en QBO”


no está describiendo únicamente una preferencia arquitectónica.

Está expresando una preferencia urbana.


Quiere estar frente al Parque del Café.

Quiere estar en Rohrmoser.

Quiere tener acceso a comercio y servicios.

Quiere poder salir caminando.

Quiere disfrutar de las amenidades del edificio.

Quiere tener una ubicación reconocible.


Y, para muchos compradores e inquilinos, quiere además formar parte de un barrio que continúa evolucionando.

Ese es probablemente el mayor logro de QBO.

Pasó de ser un proyecto inmobiliario a convertirse en una referencia geográfica.



Highlands: conocer Rohrmoser también significa conocer su historia


En Highlands - Soluciones Inmobiliarias hemos seguido durante años la evolución residencial de Rohrmoser, Nunciatura y el oeste del Valle Central.

Para nosotros, analizar una propiedad no consiste solamente en comparar metros cuadrados, número de habitaciones o precio.

También implica entender qué había antes, qué está ocurriendo ahora y hacia dónde se dirige el entorno.


Y en una zona como Rohrmoser, esa perspectiva histórica resulta especialmente importante.

Porque un apartamento no existe aislado.

Existe dentro de un edificio.

El edificio existe dentro de una calle.

La calle existe dentro de un barrio.

Y el barrio forma parte de una ciudad que continúa cambiando.

Por eso QBO resulta tan interesante.

Es una propiedad que permite observar ese proceso prácticamente desde el balcón.


Para quienes están buscando una propiedad en esta zona o en otros sectores del Valle Central, pueden consultar nuestro portafolio de propiedades:



Y para quienes llegaron a este artículo precisamente porque están buscando un apartamento en QBO, estaremos encantados de orientarles sobre las unidades disponibles, sus características, condiciones de alquiler o posibilidades de compra.

También puede contactarnos directamente:




QBO y el futuro de Rohrmoser


Quizás dentro de veinte años QBO ya no será considerado un edificio nuevo.

Pero probablemente continuará siendo reconocible.

Porque los edificios que realmente forman parte de una ciudad no son necesariamente los más altos ni los más modernos.

Son aquellos que aparecen en la memoria colectiva de quienes viven allí.

QBO ya forma parte de esa memoria.

Está frente al Parque del Café.

Está ligado a la etapa en que Rohrmoser comenzó a verticalizarse.

Está ligado a la transformación de H Solís hacia el desarrollo inmobiliario.

Está ligado a una nueva generación de compradores que comenzó a valorar la proximidad, las amenidades y la vida urbana.

Y, sobre todo, está ligado a una idea que hoy parece cada vez más evidente:


vivir bien en la ciudad no significa necesariamente alejarse de ella.


A veces significa vivir en altura, frente a un parque, cerca de una cafetería, a pocos minutos del trabajo y dentro de un barrio que todavía conserva parte de su memoria.

Quizás por eso QBO terminó convirtiéndose en algo que su propio concepto inicial difícilmente podía garantizar por sí solo:


un edificio que ya no pertenece solamente a quienes viven en él, sino también al paisaje urbano de Rohrmoser.



Preguntas frecuentes


¿Qué es QBO Skyhomes?

QBO Skyhomes es un desarrollo residencial vertical ubicado en Rohrmoser, San José, frente al Parque del Café. El proyecto fue desarrollado por H Solís y cuenta con cientos de unidades residenciales y una amplia infraestructura de amenidades.


¿Quién construyó QBO Skyhomes?

QBO fue desarrollado y construido por H Solís, empresa costarricense históricamente vinculada con la infraestructura vial y los grandes proyectos de ingeniería.


¿Cuándo se construyó QBO?

Los movimientos de tierra comenzaron durante la primera quincena de julio de 2015. La documentación técnica del Tecnológico de Costa Rica estudió el proceso constructivo del proyecto durante 2016.


¿Cuántos apartamentos tiene QBO?

Las cifras varían según la etapa y la fuente. La documentación técnica de 2016 registra 294 apartamentos, mientras que H Solís actualmente describe el proyecto como un complejo de más de 300 unidades.


¿Por qué QBO es importante para Rohrmoser?

Porque apareció durante una etapa decisiva de transformación urbana y ayudó a consolidar un modelo de vivienda vertical que combinaba residencia, amenidades, espacios de trabajo, comercio y proximidad a espacios públicos.




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